miércoles, 16 de febrero de 2011

Estube toda la tarde diciendo: me voy a sentar a escribir en el blog, me voy a sentar a escribir en el blog y me colgue taaaanto, que ahora me sente pero no se cuanto puede durar mi inspiracion. Vamos a representar algunas situaciones.

Existia en algun tiempo atras, un campesino que se creia principe, un principe estrellado que era absolutamente, pero absolutamente denso. Al parecer, estaba enamorado de una princesa, aunque esta no era una de ellas, solo que él asi se la imaginaba. Lo cierto era que la princesa era una plebeya mas campesina que toda la llanura de la Pampa (? . Un dia, el campesino principe estrellado se fijo en la princesa plebeya campesina y le comenzo a mandar cartas cuan todo los dias pudiera. La princesa plebeya campesina, al principio contestaba las cartas con amabilidad y cortesia, pero cuando fue pasando el tiempo se dio cuenta de que el campesino principe estrellado tenia otras intensiones.
La princesa plebeya campesina habia comenzado a sospechar de esto, pero solo eran pensamientos suyos, y no tenia nada concreto que lo demostrara. Sin embargo le divertia la idea y le resultaba sumamente chistoso. El tiempo volvio a transcurrir y el campesino principe estrellado se aparecio un dia por su chosa con un flamante libro, la princesa plebeya campesina se lo agradecio mucho, pero aun asi le seguia resultando sumamante gracioso.
El tiempo siguio y siguio pasando, el campesino principe estrellado comenzo a presentarse con tarjetas y hasta llego a dedicarle una serenata, las cartas se hacian cada vez mas constantes y a veces, llegaba a enviarle varias en un mismo dia.
La princesa plebeya campesina siempre trato de conversar su cordura y comportarse con respeto. Aun asi, dejo de contestarle sus cartas, y cuando se lo cruzaba una vez por semana en el pueblo, lo saludaba cordialmente y no le dirigia mas palabra. Dejo de resultarle gracioso para comenzar a molestarle. Aun asi, el campesino principe estrellado aun no se ha dado cuenta que su amor no es, bajo ninguna circunstancia, correspondido.
En cualquier momento, la princesa plebeya campesina deja la cordura en la zanja y le mete un paraguaso en la cabeza, ya no soporta un minuto mas sus cartas.

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