martes, 1 de marzo de 2011


El viento comenzó a soplar mucho mas fuerte, la frialdad de mi cuerpo aumento y el miedo a ser descubierta también. Oí un ruido detrás de mi, y no espere a voltearme me dispuse a correr ligeramente, con todas mis fuerzas. Y corrí, fue lo único que pude hacer pero los arboles eran interminables. Aun cuando podía divisar una claridad y llegaba a aquel lugar, la arboleda se volvía a extender y mis fuerzas se estaban agotando. Era como si me pesara el aire, la atmósfera estaba cargada de aires intensos, al igual que cuando estoy cerca de Kade. Un gran reflejo de luminosidad apareció detrás de mi. Volteé  la vista con temor, y tuve que ayudarme con las manos porque el reflejo que me impacto era muy cegador. Di algunos pasos hacia atrás para observar mejor, y descubrí a un ejército innumerable de Almas, todas me observaban con ojos desorbitados y distinguí al jefe del ejército. Nada más y nada menos, que Kade.
-          Hola Daya – me saludó.
Y en ese instante todos aquellos seres aberrantes se abalanzaron sobre mi.

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