Gracias a Dios, termino la semana tan abrumadora que tuve, con demasiado carga escolar, dificultades al dormir, dolores cervicales y todo lo demás que eso conlleve.
Sumado a que hoy corrí diez minutos, demasiado para mi escaso estado físico, el cual no soporta una cuadra sin agitarse con locura.
Me duele un touch la cabeza y hoy pienso dormir como si nunca volviera amanecer. Descartando que el despertador va a sonar a las diez, haciendo añicos mi deseo.
Oh, no...
No hay comentarios:
Publicar un comentario