- Exactamente - dijo Seldom -. Le hubiera dado a este símbolo el significado no sólo de letra en general, sino de una letra bien precisa y determinada, la M mayúscula. Sin embargo apenas ve usted el segundo símbolo de la serie, las cosas cambian, ¿no es cierto? Ya sabe, por ejemplo, que no puede esperar una palabra. Este símbolo es, por otro lado, bastante hererogeneo con respecto al primero, es de otro orden, hace pensar, por ejemplo, en las barajas francesas. En cualquier caso, tiene el efecto de cuestionar hasta cierto punto el significado inicial que le habíamos atribuido al primer símbolo. Todavía podemos pensar que es una letra, pero ya no parece tan importante que sea exactamente una eme. Y cuando hacemos entrar en juego al tercer símbolo, otra vez el primer impulso es reorganizar todo de acuerdo a lo conocido: si lo interpretamos como el numero ocho, tendemos a pensar en una serie que empieza con una letra, sigue con un corazón, sigue con un numero. Pero fijese que estamos razonando todo el tiempo sobre significados que asignamos - casi automaticamente - a lo que son en principio, solamente dibujos, lineas sobre el papel.
Esta es la pequeña malicia de la serie: que resulta difícil despegar a estas tres figuras de su interpretación mas obvia e inmediata. Ahora bien, si usted consigue ver por un momento los símbolos desnudos, solo como figuras, encontrara la constante que destruye todos los significados anteriores y le dará la clave de la continuación.
Crímenes Imperceptibles
Guillermo Martinez
Capitulo 4
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