Lo unico que se necesita es un saludo, una tarades, para que, otra vez, vuelva a caer. Vuelva a reirme y enojarme a la vez.
A veces pienso que ya no voy a cambiar, que mi relacion con los hombres va a ser asi siempre. Y aunque me queje y en muchos aspectos lo aborresca. Es lo que me hace tan yo, tan Julieta.
No podria ser Julieta, sin sonreir como una estupida con el simple hecho de pensarte.