Llega un punto en el que yo me cuestiono la estupides femenina a un punto extremo.
No puedo ser tan pelotuda Dios! No puedo tener la capacidad de que me importe tanto.
No puedo ser tan pelotuda Dios! No puedo tener la capacidad de que me importe tanto.
Y no entiendo, aunque quiero, no puedo comprender como él no entiende nada de nada !
Porque esa es una super realidad, él no entiende como viene la mano. No tiene idea, ni punto de imaginación. Y vive su vida totalmente despreocupado. ¿Cómo verga hace? Me agarran estos ataques. Que, encima, ahora que veo lo que veo. Yo ya no se que hacer. Si consolarme, queriendo pensar que no es ella. O matarme porque ella esta ahí, otra vez.
Maldito el día que me gustaste flaco, maldito el día.