viernes, 6 de julio de 2012

Hoy sí, ahora sí, después de cuatro meses de ir y venir, puedo decir que se terminó. Y sí, puede que tenga cosas para decirle, pero tambien digo ¿para qué? Si ya las sabe, si ya sabe que es una mierda, que no vale la pena, que llegó para joderme.
Lloré diez minutos, lo admito, me largue a llorar porque a pesar de todo me duele, porque te quiero, lo digo abiertamente, te quiero reberendo forro. Pero esos diez minutos me sirvieron para liberarme del todo. Quizás no había más lágrimas, porque la agoté hace dos semanas, pero bueno. Como dije hace un rato, lo único que "lamento" es saber que nunca en la vida me voy a olvidar de tu cara, de tu nombre. Pero es así, tenía que pasar y si pasó con vos fue por algo. 
No soy la misma persona que conociste hace un año, menos con la que te relacionaste hace cuatro meses, me cambiaste la mente en muchas cosas y ¿sabes qué? no presisamente en cosas buenas. Al menos para con el resto, porque decidí empezar a cagarme un poco más en la gente y a no darle importancia a las personas que no me dan importancia a mi. Aunque sí aprendí cosas buenas para mi misma, porque a veces es necesario que alguien te haga sentir la peor basura del mundo, para que vos misma te des cuenta de que vales la pena; de que sos persona, sos mujer, y nadie merece basurearte de la manera en la que vos lo hisiste conmigo; y lo peor, seguramente con más personas. No, seguramente no, efectivamente, porque vos mismo me lo dijiste.
Pase todo mi verano diciendole a mis amigas, "que vuelva, ojala que vuelva para decirle que 'no' en la cara". Y sí, volviste, pero yo no te dije que no, porque no me salía, porque habían quedado cosas pendientes. Y las resolvimos, las resolvimos muy bien. Hoy sí puedo decir que te borras de mi y que no quedan cosas pendientes. Quizás decirte y jetoniarte algunas cosas en la cara, pero creo que borrandome del mapa es mucho más efectivo. 
Gracias, te repito, por enseñarme que valgo mucho más de dos centavos. Gracias por hacerme dar cuenta que no es cuestión de conformarse, de no estar de sola, de por lo menos sentir una compañía. Esa compañia miserable no sirve de nada, porque prefiero estar sola, y jugar al tetris todas las noches de mi fin de semana, antes que perder tiempo en personas como vos. Siempre supe que no valias la pena, lo sabía pero no lo quería aceptar, porque me la hubiera jugado inmensamente por vos, aunque nunca lo hubieras valorado. Hoy lo supero, hoy sé que si antes no valias ni un poco la pena, ahora menos.
Pero tampoco es cuestión de bardearte, te deseo lo mejor. Ojalá encuentres la mierda que estás buscando, la cuál ni vos sabés qué es, y que seas muy, muy, feliz. Te lo dice una persona que no te va a olvidar en su vida, que se arriesgó a muchas cosas por vos, y que trata de sacarle lo positivo a una situación que le dejó el mundo patas para arriba.