martes, 8 de octubre de 2013

Líneas de despedida

Las cosas que empiezas torcidas, rara vez culminan de pie. Y nuestra historia siempre fue así, desde el comienzo.
Pienso que haber estado juntos, de verdad, hubiese sido un error y que si no querés dejar ir el pasado no se va a ir nunca.
Pienso como, desde el principio, estuvimos desconectados en las cosas esenciales y como hace cinco meses no era mi momento y ahora no es el tuyo. Por eso mismo, porque las revueltas son revueltas y acomodar las cosas en su lugar lleva tiempo.
Una vez me miraste y me cantaste "es un cuento que merece ser contado". Sé que, seguramente, me dedicaste líneas que nunca voy a poder leer, como yo a vos.
Ayer me pareció que "nuestro cuento" del que, ya no tengo dudas, merece ser contado tuvo un final. Un poco paradójico esto de ponerse a hablar de nosotros justo en el final de la historia, pero tal vez así tenía que ser y así fue.
Como un Florentino Ariza que encuentra  a su Fermina Daza, donde mi papel vendría a ser el de aquella niña o prostituta, de la cual seguramente recordarás el nombre pero que yo preferí olvidar y que, al menos, supo ocupar un capítulo de la historia.

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