En un mundo complejo, dominado por la mirada de los otros, las mujeres se exigen, se tocan y retocan, se transforman y se estiran, se achican y se agrandan, esperando que "esos" ojos, jamás dejen de mirarlas. Posan sin reposar, se estiran como la goma de mascar y son masticadas hasta que no queda nada de ese jugo que alguna vez dio un sabor dulce. Pero siempre aparece una Desacatada que no se atiene a la ley del hombre y es como es, así como la ven. Sin más.
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