viernes, 28 de agosto de 2015

La pregunta

Si las mañanas hubieran sido diferentes, o si la rutina ensordecedora me hubiera dado más de un segundo de tranquilidad, nunca hubiese sucedido.
Creo con ferviente seguridad que no encontré palabras capaces de hacerle entender mi cariño, y que tampoco ella me lo concedería alguna vez.
Tampoco vislumbré el fin de todo lo que hacíamos, aunque uno a veces no tenga tantas cosas en que pensar; supongo si no que hay poco que sentir.
Nos excitaba el descubrimiento de que podíamos vivir otra vida, distinta o paralela, tampoco importaba.
Pero cuando me preguntó tan tenaz, tan inquietante, surrándo y pidiendo, penetrándo y aclamándo; como quien grita desesperado en el vacío, si pensaba quedarme, no respondí.
También eso me dió vergüenza.


27/08/2015

No hay comentarios:

Publicar un comentario