martes, 29 de octubre de 2013

La verdad

Alguien me dijo alguna vez que "el amor garpa con verdad". Siempre me pareció que tenía razón y se lo hice saber, pero en realidad hay algo que funcionaria mucho mejor si se jugara con la verdad.
¿No sería más fácil sincerarse con uno mismo? ¿Mirarse al espejo y decirnos "yo quiero aquello", "no quiero esto" o " no sé lo que quiero?  ¿No seríamos más felices? ¿No viviríamos con menos culpa?
Siempre pensé y, en lo personal, me consideré un poco irritante hacia los demás por lo directa. Porque la verdad se me escapa por los poros, por la cara, por las actitudes. La gente odia que le digan la verdad, les molesta, quizás porque de esa manera se encuentran con ellos mismos. Y ahí, en el fondo, está la verdad de todo. Un poco me incluyo, algunas veces la verdad apesta, se siente horrible y miserable. Ese es el momento donde, más que nunca, hay que sincerarse.
Yo puedo decir muchísimas cosas; que me duele la ausencia de un padre y que eso influye en mi relación con los hombres, que evito ciertos temas para no llorar y que me refugio en una coraza que tarde o temprano se va a terminar cayendo. Lo y lo reconozco. Puedo decir que no hay un día que pase sin pensar en vos, sin que el dolor y la herida me sangren. Y puedo hacer listas interminables.
Pero así es ... la verdad siempre va a ser mejor aunque apeste. 
Porque la vida misma debería garpar con la verdad.


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