"Cuando estoy en el campo y no tengo ningún estímulo se me atrofia el pensamiento, porque se me atrofia la cabeza entera, pero en la gran ciudad no tengo esa experiencia catastrófica. Porque tan de prisa como se me empapa la cabeza en Viena, se vacía en el campo, y en realidad se vacía más de prisa de lo que se empapa en Viena, porque el campo es siempre, en cualquier caso, más cruel con la cabeza y sus intereses de lo que puede serlo nunca la ciudad, lo que quiere decir la gran ciudad. A un hombre de espíritu de campo se lo quita todo y no le queda (casi) nada, mientras que la gran ciudad da ininterrumpidamente. En el campo no puede desarrollarse nunca el espíritu, sólo en la gran ciudad; pero hoy todos corren de la ciudad al campo porque, en el fondo, son demasiado cómodos para utilizar la cabeza." Thomas Bernhard.
"Los hombres no están hechos para ser amontonados en hormigueros. sino esparcidos sobre la tierra que ellos deben cultivar. Cuanto más se reúnen más se corrompen. Las ciudades son el sumidero de la especie humana. Enviad pues a nuestros hijos a recobrar en medio de los campos el vigor que han perdido en el aire malsano de los lugares demasiado poblados. Yo quiero educar a Emilio en el campo, lejos de las disolutas costumbres de las ciudades.
Apartados de las ciudades, donde el atrevido traje de las mujeres acelera y adelanta las lecciones de la naturaleza. Con esto no te exhorto, le dice a Emilio, para que vayas a vivir a las grandes ciudades, sino al contrario, uno de los ejemplos que los buenos deben a los demas es el de la vida patriarcal y compasiva, la vida primitiva del hombre, la más pacífica, la más natural" Jean-Jacques Rousseau
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