Supongo que uno no sabe cuándo es y cuándo no, supongo. Tal vez a veces si, o parece. No lo sé. Admito que no vale la pena pensar en eso en este momento, ahora, o nunca. Intento recurrir a mis "conocimientos" poéticos, para no caer en la fácil cursilería y melosidad. Y leyéndolo desde afuera puede resultar un tanto dificultoso.
Me emociona. Me emocionás. Creo que es el sentimiento más abarcativo que encontré. La emoción implica crecimiento, implica vernos reflejados en una foto y decir.. "uf! la pucha que esto está bueno". Implica sentir algo que nace desde adentro, y se expande, lento, aletargado, que recorre a cuenta gotas el estremecimiento de mi espalda, gira, se convulsiona, halla lugares recónditos, inimaginables. Asciende y se lanza, salta por un precipicio hacia el vacío de la nada. Y te encuentra.
Y esa primera imagen, esa primera percepción significa miedo. Miedo que se transforma en risa y en llanto, que danza, baila, muere y renace en un transcurso temporal lento, agónico, mortal. Miedo que supone el rechazo a lo nuevo, a la perfecta yuxtaposición de los sujetos; pero que sin embargo permanece.
Sorprende a los extraños por la boca, por el cuerpo, por las manos. Sorprende por los poros, por el estruendo, por el lugar, por la hora, por el choque mismo de la mirada.
La palabra se envuelve en el aire, se desplaza por el espacio, encuentra lo que busca y se adentra. Penetra y repercute, ensordece, se identifica, se presenta como es. Abre su franco más sensible y se desnuda. Puede que allí, en ese instante, nos enfrentemos al combate sometido por la intimidad.
Disponer lo corporal se torna inacabado. Pueden repetirse las diversas teorías de contacto con la piel, el antojo egoísta de alternar los labios de mil y una maneras diferentes, la huella perfecta de las destrezas amatorias; y, sin embargo, continuaremos fragmentando lo deficiente del asunto.
Puedo comunicarte, otra vez, que a veces vacilo sobre el destino y la casualidad. Ya no dependo del por qué, ni del cómo, ni del cuándo. Sinceramente espero, sepas comprender la situación en la que me encuentro. No puedo seguir enumerando eternamente las expresiones de afecto y cariño. Concluyo en que sepas disfrutar lo que deseas, lo que en otro términos también se denomina felicidad. Secundariamente, sea conmigo o sin mi.
Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario