viernes, 22 de noviembre de 2013

Baúl de recuerdos

Con el propósito de encontrarme, un poquito, conmigo misma; no se me ocurrió una cosa mejor que rebuscar un poquito el pasado. El pasado de cosas buenas, las malas las obvie.
Me tiré en la cama, me estiré y con esos ataques epilepticos tan mios me acorde de la carta. Busque como una loca la cajita con las flores secas y la encontré. La abrí y ahí estaba. Con esa letra garabatosa, llena de adrenalina. La leí una vez, me la conozco de memoria incluso y me reí. Me enterneció, hasta me dieron ganas de escribirle y decirle: "Boludo, no sabés lo que encontré". Pero no, me lo guardo para mi.
De la cajita de las flores pasamos a la caja donde tengo guardadas esas boludeses que son una caricia al alma cada vez que la abris. Boletos de colectivo de días especiales. Cartitas de cuando tenia once años. Las teclas de un teclado de computadora hecho mierda que robamos alguna vez de un container. Jajaja.
Y de repente, te acordas del Socotroco. Y cuando lo abris, se te viene la preadolescencia ensima, toda junta para vos.
Rememore muchisimas cosas, la mente viajo a lugares donde ya estuve alguna vez. Y sonreí, otra vez. Y me dije, así soy yo, así fui siempre. Así sentí desde que tengo uso de razón y... tan mal no me fue.

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