lunes, 26 de septiembre de 2016

Odio absolutamente todas las cosas que me arruinan los momentos de felicidad y me hacen recordarte.

domingo, 25 de septiembre de 2016


Vivir plenamente.
¿A quién le vamos a negar la alegría?
Brilla el sol para mi en este día.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Solo mirar para adelante y olvidar que el proyecto ya no está, que no me agarras más la mano, que decidimos soltarnos y que tal vez otras jueguen con tu perro.
Creer que alguna vez mi eclipse y vos se van a reencontrar en la montaña. Volver a creer que soltar fue mejor.
Preguntarse si me pensarás.
Todo eso sin olvidar que soy la mujer más sensible del mundo.

La historia de mi vida en tres renglones.

martes, 13 de septiembre de 2016

La cobardía es asunto de los hombres no de los amantes.

Dejame transitar mi dolor tranquila y soltame.
Qué más da si ya sé que estás ahí.

lunes, 12 de septiembre de 2016

En los sendos caminos del ayer tu rostro resplandece como una figura constante, como una maldición sin fin de mi pesadumbre, como el agridulce recuerdo de encontrarte.
Perecería que aquel amor persiste, tímido y sagaz en el espacio del olvido, en el contorno del sufrimiento, en el repentino amanecer de mi intranquilidad.
Tu nombre, tus ojos, tu boca, un paraíso en el desierto, una tiza rota, una tallo cortado, una florecilla blanca, una mirada eterna.
Y vuelves a mi, a pesar del tiempo, a pesar de los años, a escandalizar todas tus ausencias, todas mis penurias, todas las tentaciones pasadas.
Quizás, un presagio del destino, una pluma olvidada, un lugar redondo, vacío y oscuro; que te nombra.


Tan lejano escrito y tan real hoy.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Observó mi cara de sufrimiento, su rostro frío e inexpresivo. Contempló mis lágrimas y hasta quiso abrazarme. Miró con odio a sus ojos, a pesar del profundo amor que le tenía. Pero sobre todas las cosas, sintió el dolor latente y punzante en mi pecho. Como una herida abierta desangrando a borbotones, una caída libre, un agujero negro, profundo y sin fin.
Revivió su partida. Su silueta oscura alejándose sin remedios, ni contención, ni explicaciones. Se cuestionó abiertamente el por qué y no halló la respuesta. Dió vueltas por donde nadie hubiera imaginado, pero no la encontró y hasta llego a pensar que no tenía por qué saberla.
Y juró. 
Juró nunca más volver a enamorarse.

martes, 6 de septiembre de 2016

A veces

                 me pregunto por qué carajo hay que ser tan cagón de inventarse una excusa para odiar porque no sos capaz de olvidar de otra manera.

Otras veces

                    te lloro.

viernes, 28 de agosto de 2015

La pregunta

Si las mañanas hubieran sido diferentes, o si la rutina ensordecedora me hubiera dado más de un segundo de tranquilidad, nunca hubiese sucedido.
Creo con ferviente seguridad que no encontré palabras capaces de hacerle entender mi cariño, y que tampoco ella me lo concedería alguna vez.
Tampoco vislumbré el fin de todo lo que hacíamos, aunque uno a veces no tenga tantas cosas en que pensar; supongo si no que hay poco que sentir.
Nos excitaba el descubrimiento de que podíamos vivir otra vida, distinta o paralela, tampoco importaba.
Pero cuando me preguntó tan tenaz, tan inquietante, surrándo y pidiendo, penetrándo y aclamándo; como quien grita desesperado en el vacío, si pensaba quedarme, no respondí.
También eso me dió vergüenza.


27/08/2015

jueves, 16 de abril de 2015

Milonga del tero-tero

Es de toda la llanura
el ave más elegante
su pechito hacia adelante
y vestido de etiqueta
con los ojos bien alertas
sabe cuándo pega el grito.
su vuelo es más bien cortito
y sus patitas delgadas...
con dos o tres batir de alas
¡tero! ¡tero! es el más lindo.
Le gustan los días de sol
y picotear las "lumbrices"
bien lejos de las perdices
se quiere diferenciar
él no es un ave más
y delata a los extraños
sea cuál fuere el tamaño
del que viene a molestar
como buen vigía que es...
¡Tero! ¡tero!, va a anunciar.
Algún malintencionao'
lo tiene por alcahuete
porque su grito es potente
si ve de cerca el peligro
es celoso de sus hijos
guardián de su territorio
ha aprendido de los criollos
y juega entera su vida
defiende su libertad
¡Tero! ¡tero! quién la cuida.

martes, 7 de abril de 2015

Asamblea en la carpintería


Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias.
El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido!... y además se pasaba el tiempo golpeando.
El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo.
Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás.
Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto.
En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro, y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un fino mueble.
Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.
Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho y dijo: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos".
La asamblea encontró que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto.
Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

Anónimo.



La tarea de educar.